Mantener un servidor Linux y sus aplicaciones sin actualizar expone la infraestructura a brechas de seguridad fatales, ineficiencias de rendimiento e incompatibilidad con tecnologías modernas. En la última década, la arquitectura web dio un salto del modelo monolítico síncrono a arquitecturas hiperrápidas, asíncronas y empaquetadas en contenedores.
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